El “attaché” en la diplomacia de hoy

El “attaché” en la diplomacia de hoy

Manuel Morales Lama

En la actualidad el rol del agregado (“attaché”) en las embajadas se redimensiona en la medida en que asume, conforme a requerimientos contemporáneos, funciones de mayor carácter y de ascendente responsabilidad.

En tal contexto debe tenerse en cuenta que la categoría de agregado en la diplomacia profesional de hoy, se considera una posición eminentemente técnica, cuyo desempeño demanda ser asumido por “profesionales” en el área específi ca de su especialidad, de tal modo que puedan asistir en esa materia a la misión diplomática a la que han sido destinados.

Tal categoría de funcionarios que en determinados países se les denomina con el término francés “attaché”, según su especialidad pueden clasifi carse en: de prensa (hoy con novedosas responsabilidades, que se explicarán más adelante), “económico y comercial (que actualmente coadyuvan con funciones imprescindibles de la misión)”; cultural (cuyas acciones se revalorizan en la promoción del “poder suave” y en el contexto de la diplomacia pública); y de defensa (militar), cuyos ejecutorias actuales se enfocan a la cooperación en seguridad y defensa, entre otras importantes funciones.

Asimismo, el agregado podría ser: turístico, fi nanciero, agrícola o laboral, entre otros.

Es oportuno recordar, que la inclusión de agregados en las misiones diplomáticas, e igualmente las diversas especialidades y el número de estos, lo suele determinar, en adición al principio de la reciprocidad, el nivel y las características particulares de los vínculos entre ambos Estados involucrados (acreditante y receptor), en el marco de sus relaciones diplomáticas.

Al respecto debe resaltarse que cuando especialistas de renombre en su área son designados para estas labores, en ciertas naciones, suele concedérseles el rango de “consejero técnico”, con el propósito de conferirle “mayor relevancia” a su labor. Entre estos se podría contar con consejeros de prensa, comerciales, o culturales, como sucede con los agregados. Sin embargo esto no se aplica, por su carácter especial, a los agregados de defensa (militares, de las fuerzas armadas, del ejército nacional, naval o “aéreo”) tal como se explica ampliamente en un trabajo anterior.

Por otro lado, recuérdese que la inclusión de comunicadores sociales, o bien de “periodistas profesionales” como consejeros o agregados de prensa en las misiones diplomáticas ha adquirido una particular importancia, especialmente cuando éstos colaboran en la dinámica de gestiones que corresponden a la denominada “diplomacia pública”, en países que han establecido este sistema, previo entrenamiento para ello en los centros de formación de las respectivas Cancillerías. De esa manera laboran estrechamente vinculados con funcionarios diplomáticos que cuentan con el entrenamiento correspondiente en esa modalidad de ejecución de la diplomacia.

Es oportuno recordar que la “diplomacia pública” está constituida, básicamente, por una serie de iniciativas destinadas a infl uir metódicamente en la opinión pública en el exterior, procurando obtener un “capital de simpatías” susceptible de dar efi cacia a acciones esenciales de la política exterior.

Conviene tener presente que, las labores de los agregados (o consejeros) de prensa para determinados países han tenido siempre un carácter especial, sobre todo, por su esencial colaboración en las labores de observación (e información) que establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas como una de las funciones básicas de la misión diplomática.

Hoy en día, los agregados de prensa, siguiendo los respectivos lineamientos, y contando con la correspondiente especial capacitación, podrían convenientemente coadyuvar con lo relativo a la salvaguarda y promoción de los intereses, imagen y prestigio del país (acreditante), que son labores fundamentales para el ejercicio contemporáneo de la diplomacia profesional.

Cabe señalar, en lo concerniente a los agregados (o consejeros) de prensa, dependiendo de las características del país y del tamaño de la embajada en que laboran, como sucede con los agregados de otras especialidades, estos podrían estar al frente de una sección de la misión diplomática, que puede denominarse ofi cina o agregaduría, dependiendo del tamaño de la misión y teniendo en cuenta la reciprocidad.

Su trabajo consiste, en esencia, en fundamentales labores de promoción, análisis y evaluación, asimismo, en el marco de su competencia asumen las responsabilidades de informar, asistir y asesorar.

En relación a la categoría de agregado, en general, es oportuno recordar que algunos países la han usado para sus diplomáticos de carrera durante la fase preliminar, previa a la designación de estos como tercer secretario.

Fase en la que se realiza un período de prueba “durante el cual no se recibe sueldo fi jo”. Otros Estados aún conservan el termino agregado, sin especifi - car su especialidad, para determinar la categoría inferior de su servicio diplomático, o bien para designar a empleados administrativos que requieren una protección especial. Asimismo, tal como sostiene Martínez Morcillo, la categoría de agregado se concede a agentes diplomáticos cuyas funciones reales no se desean que sean conocidas.

Por último, una práctica poco usual actualmente, que han empleado algunos Estados, según constata O. Vizcarra, es la de designar agregados honorífi cos, a personas residentes en el Estado receptor para que presten servicios en la misión diplomática de su país. Estos “servicios gratuitos” son vinculados, sobre todo, a los aspectos de carácter “social o de información”.

Fuente: https://www.listindiario.com/puntos-de-vista/2017/11/16/490973/el-attache-en-la-diplomacia-de-hoy